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Salud sexual, sin susurros.

Posturas sexuales

¿Qué posturas sexuales permiten más contacto visual y cercanía?

Distancia entre las caras, si se pueden besar, y qué disposiciones las dejan cerca.

6 minutos de lectura

Respuesta corta

El contacto visual depende de la distancia entre las caras, no de un nombre de postura. Si las caras están a un palmo, se pueden mirar y, a menudo, besar. Si hay un torso de por medio o alguien mira al colchón, no. La cercanía no exige penetración.

Mirarse no es obligatorio. Estas disposiciones dejan la opción.

Cucharita inversa

De lado, frente a frente. Las caras quedan a la misma altura, a distancia de beso si acercáis las cabezas, o más lejos si hay un hueco de hombros. Nadie tiene que alzar el cuello para verse.

Cualquiera echa la cabeza atrás y corta la mirada o el beso. Un cojín detrás de la espalda fija la distancia. Si una cara queda a la altura del pecho de la otra, flexionad las rodillas; no estiréis el cuello.

Loto

Una persona se sienta con la espalda en el cabecero, pies en el suelo. La otra se sienta delante. Las caras quedan a la misma altura, más cerca que en misionero: el beso llega sin que nadie se tumbe encima.

Si alejáis la pelvis, las caras siguen cerca. Si hay que enroscar la espalda para besar, no es loto: es falta de apoyo.

Misionero

Quien recibe, boca arriba. Quien está encima se sostiene en antebrazos, no en brazos tensos. En antebrazos las caras quedan a distancia de beso. En palmas, más lejos: se ven, se besan peor.

Quien está debajo gira la cabeza y corta. Un cojín bajo la cabeza de quien está abajo acerca las caras; uno bajo la pelvis no.

Amazona

Quien está encima se sienta a horcajadas, cara a cara. Sentada erguida, las caras están a un palmo y se ven enteras. Si se inclina, entra el beso y se pierde parte del campo visual.

Quien está encima se endereza o se baja y corta. Quien está debajo no tiene que alzar la cabeza a pulso para mirar.

Regazo, cara a cara

Una persona se sienta en una silla o un sofá firme, pies en el suelo. La otra se sienta en el regazo, de frente. Las caras quedan a la misma altura. Mueble estable, sin ruedas; si hay que tensar las piernas para no caerse, fuera.

Quien está en el regazo se levanta y corta. El beso llega; si el asiento es bajo y una cara queda a la altura del pecho, no es esta disposición.

Amazona tumbada, pecho con pecho

Quien está encima se tumba hacia delante, pecho contra pecho. Las caras quedan a centímetros: se pueden besar, se ve poco más que la cara. No es la amazona erguida.

Quien está encima se incorpora y corta. Si el peso aplasta el pecho o impide respirar, palmas al colchón a los lados de los hombros, no más inclinación.

Cabecero: una persona en el cabecero, la otra de rodillas entre las piernas

Una persona se sienta en el cabecero, espalda apoyada, pies en el colchón o en el suelo. La otra se arrodilla entre las piernas. Las caras quedan a la misma altura, a distancia de beso.

Quien está en el cabecero se corre al lado y corta. Si quien está de rodillas tiene que alzarse de puntillas sobre las rodillas para besar, baja el asiento o cambia.

Tijera de lado, modificada

De lado, una pierna entre las de la otra, pelvis cerca. Las caras pueden verse si giráis la cabeza; el beso pide acercar más los hombros. Si la penetración no encaja, vale como roce.

Cualquiera retira la pierna y corta. Si hay que torcer el cuello para miraros, no forcéis la tijera: cucharita inversa o cabecero.

Barreras y cuándo parar

Al cambiar de práctica (de roce a penetración, de vaginal a oral), barrera nueva. Preservativo o barrera bucal no cubren el acto anterior. La postura no elimina el riesgo de embarazo ni de infecciones de transmisión sexual (ITS).

Si duele el cuello o no podéis respirar con la cara tan cerca, para.

Fuentes y lecturas adicionales