Posturas sexuales
¿Qué posturas sexuales pueden facilitar la estimulación del clítoris durante la penetración?
Cómo puede llegar el estímulo al clítoris mientras hay algo dentro: roce pélvico, mano, cojín o un cambio de ángulo.
Respuesta corta
El glande del clítoris está fuera de la vagina, en la parte alta de la vulva. La penetración, por sí sola, a menudo no lo toca. Algunas posturas acercan la pelvis, dejan sitio para una mano o un juguete, o cambian el ángulo para que haya roce sobre esa zona mientras hay algo dentro.
No todo el mundo quiere contacto directo en el glande. A través del capuchón, más suave, o «no ahí» también cuentan. Ninguna postura garantiza placer ni orgasmo. Si el contacto no apetece, duele o deja de interesar, para.
Qué tiene que llegar al clítoris
Parte del clítoris se extiende dentro del cuerpo, pero el contacto que mucha gente busca durante la penetración es externo: presión o roce sobre el glande y los alrededores. Eso puede venir de la pelvis de la otra persona, de una mano, de un juguete o de un cojín que cambie la altura de las caderas. Otras personas prefieren el capuchón, menos presión, o que no se toque el glande. Eso también es estimulación clitoridiana.
Si el clítoris no recibe roce ni una mano mientras hay penetración, esa disposición no entra aquí.
Misionero con desplazamiento hacia los hombros (CAT)
Quien recibe está boca arriba. Quien penetra, en misionero, se desplaza hacia los hombros de quien recibe: el pene o el juguete entra menos y la pelvis queda más alta, de modo que roza el clítoris. El movimiento es un vaivén, no un entra-sale largo.
No es cualquier cara a cara. Si las caderas están lejos o el movimiento es profundo, el clítoris no entra en contacto. Hay quien nota más estímulo así. La evidencia sobre orgasmo simultáneo es mixta; no es un truco. Más roce pide lubricante.
Amazona inclinada (CAT inversa)
Quien recibe se sienta a horcajadas y se inclina hacia el pecho. El pene o el juguete queda más superficial y el clítoris puede rozar el pubis de quien está debajo, otra vez con un vaivén corto.
Quien está encima controla el ángulo. Una mano cabe entre los dos. Si se pone recta y sube y baja, el clítoris suele perder el contacto: vuelve a inclinarse o para.
Misionero con espacio para la mano
Quien recibe, boca arriba, abre un poco las rodillas o las apoya hacia fuera. Quien penetra se sostiene en antebrazos, no se tumba a peso completo. Queda un hueco para que una mano (la de cualquiera de las dos) estimule el clítoris mientras hay penetración.
Si no hay hueco, no hay estímulo clitoridiano en esta variante. Acorta la embestida para que la mano no se vea empujada fuera.
Cojín bajo la pelvis
Quien recibe se tumba boca arriba, con un cojín firme bajo el sacro o la pelvis, no bajo la lumbar. Las caderas suben. El cojín acerca el pubis; no sustituye el roce ni la mano. Si después de colocarlo el clítoris sigue sin roce ni mano, esa disposición no entra, igual que en las otras.
Un cojín blando que se hunde no sirve. Si duele la espalda o el cuello, quítalo. Una sola colocación: el cojín.
Cucharita con mano o juguete
De lado, quien tiene el pene o el juguete detrás. La penetración por detrás rara vez roza el clítoris sola. Quien recibe (o quien está detrás, si llega) usa una mano o un juguete pequeño sobre el clítoris a la vez.
Sin esa mano o ese juguete, esta postura no responde al título. El movimiento de penetración es corto, para no desplazar el estímulo.
Tijera de lado
Ambas de lado, casi perpendiculares: una pierna de quien recibe se abre sobre la cadera de la otra persona. El pene o el juguete entra y el pubis puede quedar contra el clítoris. Una mano llega fácil.
Si la tijera se abre tanto que solo hay entra-sale y las pelvis no se tocan, el clítoris queda fuera. Cierra un poco el ángulo o añade la mano.
Perrito con el pecho apoyado y una mano
Quien recibe se apoya de pecho y antebrazos, no en vertical. Quien penetra se coloca detrás. Una mano (la de quien recibe, o la de quien está detrás si hay equilibrio) va al clítoris.
En cuatro patas altas, las manos suelen estar ocupadas y el clítoris no recibe roce pélvico. Bajar el pecho libera una mano. Si no hay esa mano, esta postura no entra aquí.
Lubricante, barreras y cuándo parar
Roce sobre el clítoris y penetración a la vez pueden resecar. Lubricante compatible con el preservativo, si usáis uno. La postura no elimina el riesgo de embarazo ni de infecciones de transmisión sexual (ITS) cuando la práctica lo implica. Preservativo nuevo en cada acto vaginal, anal u oral.
Parar para poner una barrera, mover la mano o dejar la penetración forma parte del sexo.
Fuentes y lecturas adicionales
- ACOG: Vulvovaginal health (consultado en agosto de 2026)
- ACOG: Your sexual health (consultado en agosto de 2026)
- Planned Parenthood: Cómo hablar con tu pareja sobre sexo (consultado en agosto de 2026)