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Salud sexual, sin susurros.

Posturas sexuales

¿Qué posturas sexuales permiten ajustar el ritmo y la profundidad?

Quién marca el ritmo y la profundidad en cada disposición, y qué hacer si duele.

6 minutos de lectura

Respuesta corta

El ritmo y la profundidad los marca quien puede acercarse, alejarse o frenar de verdad. Eso suele ser quien recibe la penetración, o quien tiene una mano en la cadera y los muslos para cortar. Profundo no es mejor. No hay una profundidad correcta.

Cuando quien recibe marca

Amazona

Quien recibe se sienta a horcajadas. Subir y bajar cambia la profundidad. Un roce adelante-atrás, con menos subida, marca un ritmo fino sin empujar hacia el fondo.

Quien está debajo no empuja hacia arriba salvo que se lo pidan. Si duele al bajar del todo, acorta el recorrido. Quien está encima puede levantarse y cortar.

Amazona inversa

Misma idea, mirando hacia las rodillas de quien está debajo. Quien está encima sigue viendo cuánto entra. El vaivén puede ser más corto; el fondo se alcanza antes si se sienta del todo, así que el control es no sentarse hasta el final.

Las manos en los muslos de quien está debajo sirven de tope. Si se pierde el equilibrio, se tumba hacia delante o se baja. No es una postura para que otra persona empuje.

Al borde de la cama

Quien recibe se sienta al borde, pies en el suelo. Quien penetra se coloca delante, de pie o de rodillas. Quien recibe se levanta y corta: los pies ya están en el suelo.

La profundidad se regula acercando o alejando la pelvis del borde. Un movimiento largo empuja hacia el fondo; uno corto no. Si duele, se cierra el espacio o se para.

Cuando el freno está en muslos o manos

Cucharita

De lado, quien tiene el pene o el juguete detrás. Quien recibe frena cerrando los muslos o poniendo una mano en la cadera de quien está detrás. Sin ese tope, el ritmo lo marca quien empuja.

Un movimiento corto cambia el ritmo sin ganar profundidad. Si quien está detrás sigue a pesar de la mano o de los muslos, esa no es una cuestión de postura: parad.

Misionero, cojín y manos en las caderas

Quien recibe, boca arriba, con un cojín firme bajo la pelvis si quiere cambiar el ángulo. Las manos de quien recibe van a las caderas o al trasero de quien está encima: acercan, alejan o paran.

El cojín no da más control por sí solo; las manos sí. Quien está encima se sostiene en antebrazos. Si las manos no llegan o no se respetan, esta disposición no sirve para ajustar.

Cuando quien recibe tiene menos control

Perrito, pecho más bajo

Quien recibe se apoya en antebrazos, con el pecho más cerca del colchón y la cadera no muy alta. Eso acorta el recorrido. Quien penetra está detrás. Una mano de quien recibe, hacia atrás en el muslo, hace de tope.

Si quien recibe está en vertical sobre las rodillas, pierde palanca: ve peor cuánto entra y frena peor. Esa variante alta no entra aquí. Dolor al fondo: para. Profundo no es la meta.

Lubricante, barreras y cuándo parar

Más vaivén o más profundidad reseca. Lubricante compatible con el preservativo, si usáis uno. La postura no elimina el riesgo de embarazo ni de infecciones de transmisión sexual (ITS). Preservativo nuevo en cada acto vaginal, anal u oral.

No hay una profundidad correcta. El dolor al fondo (cérvix u otra causa) no se arregla empujando más. Para. Si se repite, consulta.

Fuentes y lecturas adicionales