askingfor a friend

Salud sexual, sin susurros.

Placer y comodidad

¿Por qué mi pareja tarda más que yo en llegar al orgasmo y cómo podemos hablarlo?

Cada persona vive el orgasmo a su ritmo, y no siempre ocurre. Podéis hablar de placer y ritmo sin comparaciones ni presión.

4 minutos de lectura

Respuesta corta

Es habitual que cada persona tarde un tiempo distinto en llegar al orgasmo, y que a veces no llegue. Por sí solo, esto no indica que haya un problema ni dice nada sobre vuestra compatibilidad. Suele ayudar más hablar de lo que se siente bien y de lo que cada persona quiere que intentar coincidir en el mismo momento.

No tenéis que seguir hasta que alguien llegue al orgasmo ni terminar a la vez. Si os apetece, podéis ir ajustando el ritmo o cambiar de práctica, y cualquiera puede parar o cambiar de idea en cualquier momento. Si el cambio es nuevo, persistente o causa malestar, dolor u otra preocupación de salud, puede ser conveniente consultar con un profesional sanitario.

Qué puede influir en el tiempo que tarda cada persona

El estrés, el cansancio, el alcohol, algunos medicamentos, la comodidad, el tipo de estimulación, el estado de ánimo, la salud y el contexto de la relación pueden influir en el orgasmo. Una misma persona puede tardar más en una ocasión que en otra, o preferir no poner el orgasmo en el centro de la experiencia.

Convertir el tiempo en una comparación puede añadir presión. Comentarios como «Tardas demasiado» o «Ya debería haber terminado» pueden hacer que ambas personas se sientan más cohibidas y dificultar que disfruten. No hay un tiempo que sea el correcto para todo el mundo.

Cómo hablar del ritmo y el placer sin presionar

En vez de dar por hecho que hay que continuar, puedes preguntar: «¿Quieres seguir?», «¿Te gustaría algo diferente?» o «¿Lo estás disfrutando?». Son preguntas sencillas que dejan espacio para responder con sinceridad, también si la respuesta es «no», «paremos» o «no lo sé».

También puede ser útil hablar de preferencias fuera del momento sexual. Quizá a tu pareja le apetezca más tiempo, un tipo concreto de contacto, una pausa o centrarse menos en el orgasmo. Lo que funciona puede cambiar con el tiempo, así que no hace falta encontrar una fórmula fija.

No hace falta terminar a la vez ni seguir después del orgasmo

No es necesario llegar al orgasmo al mismo tiempo. Una persona puede llegar mientras la otra continúa si también quiere, cambiar de actividad, disfrutar de la cercanía o decidir parar. Nadie tiene la obligación de seguir después de su propio orgasmo ni de continuar hasta que su pareja llegue al suyo.

Cuándo conviene consultar con un profesional sanitario

Si a alguien le resulta difícil llegar al orgasmo de forma nueva, persistente o angustiante, o si se acompaña de dolor, poco deseo, cambios en la erección, cambios de medicación u otra preocupación de salud, puede ser buena idea hablar con un profesional sanitario. El objetivo es entender qué está pasando y ofrecer apoyo, no prometer un resultado sexual concreto.

Que una persona tarde más, no llegue siempre o prefiera no buscar el orgasmo no tiene por qué ser un problema. Lo importante es que haya comunicación, consentimiento y espacio para que cada persona disfrute, cambie de idea o pare cuando quiera.

Fuentes y lecturas adicionales